Friday, December 30, 2011

El último blog del Camino (English version soon)

El último blog del Camino de Santiago, ¡nunca imaginé que lo escribiría tan tarde! 
Tantas experiencias a la vez, al final no solamente enriquecen, sino incluso cansan. Actualmente me encuentro en el retiro navideño (todos los años con la familia) de Hoz de Anero, a unos pocos kilómetros de Santander, disfrutando de mis padres, hermanas tíos, sobrinos. Resulta curioso que el “Camino del Norte” pase por Villaverde de Pontones, aunque prefiero descansar de tanto andar por los próximos años venideros. Antes de empezar, simplemente desearos a tod@s una Feliz Navidad y un Próspero Año 2012. ¡Que Dios os colme todos vuestros deseos y os llene de paz, prosperidad y felicidad!  Sí, lo sé, es muy tarde para ello pero estas últimas tres semanas lo único que he hecho ha sido descansar, descansar y más descansar. Estoy deseando llegar a casa a principios de enero para la revisión del talón de Aquiles del pie izquierdo, debido a una pequeña lesión producto de la sobrecarga y rotura que tuve en el derecho, lo que significo el haber estado en el hospital de Santarém sobre el 16 de noviembre. Lo peor fue que no me dejaron quedarme para recuperarme. Sin embargo, como siempre ocurre, tirando del hilo sale el ovillo, así que tuve la grandísima suerte (dentro de una serie de desgracias –mejor dicho de aciertos- que he tenido desde octubre) que las franciscanas de la Casa de Misericordia me aceptasen. Gracias a ellas, los viejitos y mongolicos del lugar, todo fue mucho más ameno.  
 No voy a negar que prácticamente he olvidado todo lo que he caminado,  aunque la credencial de peregrino sellado y las fotos de la cámara ayudan a refrescar la memoria. Es momento de empezar.

 Para enlazar este capítulo (si es que se puede llamar así : /) con los anteriores,  retomaré el cumplido de dejaros el enlace sobre como ser uno mismo, visto desde los ojos de un antiguo protestante alemán, renombrado miembro de la Orden de los Jesuitas en Estados Unidos: 


http://www.mediafire.com/?slc64rl5e2swqse


Llegué a Santiago el día diecinueve de agosto. No fue una coincidencia. Nueve meses antes mi hermana mediana me había dicho que tendría una nueva sobrina. El Caminar desde St. Jean hasta la tumba del Apóstol fue con el propósito de dar la buena nueva a ella, además de dar las gracias por haber tenido unos años fructíferos de estudio en el Reino Unido, lleno de grandes sacrificios ¡por supuesto! , pero de crecimiento personal y humano constante. Recuerdo todavía la ilusión que me hizo cuando mi hermana y su cuñado vinieron a visitarme a York con Miguel recién nacido…¡buff, como pasa la vida! ¡Hasta estos cinco meses se han pasado volando! Como dijo el poeta medieval castellano Jorge Manrique: “Nuestras vidas son los rios que van a dar a la mar, que es el morir. Allí van los señorios dispuestos a sé acabar y consumir”. El objetivo del Camino de Santiago fue precisamente eso, el recordarme constantemente que mis seres queridos no siempre estarán ahí, que hay que luchar por lo que se desea, que lo “imposible siempre cuesta un poco más”, palabras que repito hasta la saciedad gracias mi gran amigo filósofo Juan Pablo Viola. Recuerdo que ellas fueron mi inspiración cuando caminé desde Santarém hasta Lisboa no solamente con el pie enyesado sino con neumonía y pronóstico de lluvia constante. No lo olvidaré en mucho tiempo: desde el 24 de octubre hasta prácticamente el 19 de noviembre estuvo lloviendo por casi todas las zonas que pasé.  El atlántico y sus recuerdos húmedos parecían perseguirme, golpe a golpe, no precisamente con mucho verso. En fín, tiempo toca ya de recapitular, de recordar por encima como han sido estos últimos meses. Las fotos ya de por sí se encargarán de hacer su balance correspondiente. Cada experiencia vivida, sufrida (como todo en la vida hay un propósito debajo de ello…en mi caso sacrificio para tal o cual persona; cariño, amor, dolor o cercanía fueron las razones de tal gesta, ¡si es que se puede llamar así! Lo digo por que creo que no era yo el que andaba, sino algo sobrenatural que me animaba a hacerlo…)  y disfrutada siempre las guardaré en mi corazón. Me ha ayudado a crecer mucho como persona.

                                 Ojalá y esta experiencia también te ayude a ti para darte ánimos, no solamente en tu vida, sino también para que quizás te unas a caminar, dar a conocer a Santiago. Te aseguro que todo es beneficio; te conoces a ti mismo con tus debilidades y fortalezas, consiguiendo respuestas a tus propias preguntas. La magia que encierra es tan difícil de explicar, que todavía no tengo suficientes palabras de agradecimiento por todo lo que me ha pasado. No te das cuenta de ello hasta que rompes la burbuja de lo cotidiano, y ves la realidad del mundo que te rodea, de las tantísimas necesidades de mucha gente que son tu prójim@. Ese fue el objetivo principal desde que llegué a Finisterre, el punto cero del Camino: sin dinero, viviendo de la caridad de los demás (lo cual hice efectivo realmente en Oporto; tenía dinero para una buena bicicleta, pero lo luego fue inclusive Faro).

Voy a describir tal cual era mi peregrinaje después de Santiago: levantarme todos los dias sobre las ocho de la mañana; entre desayuno (si es que lo tenía, no siempre era posible) y caminar, solía realmente empezar, realmente, sobre las diez para no parar de andar hasta que llegaba a los Bombeiros Voluntarios sobre las siete de la tarde (si no ‘ficaba’ en la Cruz Vermelha, Casa de Misericordia o cualquier piso abandonado) y conseguia alojamiento…pero no siempre me dejaban. Entre que cenaba, limpiaba los cacharros y me acostaba, el reloj solía marcar las once de la noche. Así fue casi todos los dìas (¡sinceramente la gran mayoría!) desde el último albergue de peregrinos cerca de Vila do Conde (no recuerdo el nombre), en Porto. A partir de entonces todo fue “sangre, sudor y lágrimas”, llevadas con la mayor fe y sacrificio posible gracias a la Virgen de Guadalupe/Fátima. Los peores momentos fueron cuando realmente no tuve ni un solo duro. Estuve dos días sin comer, y la gente tampoco tenía muchas ganas de ayudar. A punto estuve de desfallecer en Ansiao. Si no hubiera sido por los bombeiros que me dieron alojamiento, y unos señores que me invitaron a cenar (me vieron mendigando fuera del supermercado) probablemente hubiera abandonado. Nunca lo había pasado tan mal. Eso sí, consciente de que sería algo temporal…como “una mala noche, en una mala posada”.

La primera vez que mendigas es durísimo. El sentimiento de infravaloración constantemente acecha, te escondas por donde te escondas. La mía fue en Negreira, cerca de Santiago. Típicas dudas como “que van a decir de mí” o “con todo lo que has hecho hasta el momento” constantemente bombardeaban mi mente. Pero tuve que ser valiente, y pues la fe ciega que tengo a mi Señora Guadalupana hizo el resto. Sin ella no soy nada ni nadie. Desde entonces tuve muy claro que el Camino de Santiago era una representación de mi propia vida, llena de altibajos…¡que tenía que hacer lo posible para llegar hasta el final!, ¡hasta Faro!. Pero bueno, es una historia tan larga que prefiero que veas las fotos por ti mismo, que juzgues la verdad como tu quieras, de un peregrino que te aporta sus experiencias como simple caminante para mejora de su vida y, porque no, quizás incluso de la tuya. Sólo te transmito mis impresiones, recuerdos.

Anécdotas tengo muchísimas: desde mi presencia en el bautizo de mi sobrina en Toledo el día uno (previa cogida de autobús Oporto-Madrid-Oporto) de Octubre, el interactuar con algunos hippies-filósofos bastante equivocados en su forma de ser (según ellos yo era el equivocado…quizás estén en lo cierto, ¡no lo sé!), amenazas de muerte por parte de algunos mendigos a los que les quitaba su rincón de calle/supermercado (sobre todo en Pontevedra), familias que me dejaron varios días en sus casas a cuerpo de rey, desprecio de gente que no te conoce ni te quiere conocer, dormir en casas abandonadas o de lucha contra el sida (atendida por seropositivos) y muchas cosas más que, desgraciadamente, no recuerdo y posiblemente nunca más vuelvan a mi memoria. Eso sí, todas han enriquecido bastante mi vida y, ojalá, también enriquezca la tuya…aunque sea con estas palabras escondidas en cada una de sus sílabas e inspiradas por ella. Sí, por ella. Básicamente el levantarme con tensión (dolores musculares), caminar con tensión (¿donde dormiré hoy?) y dormir con tensión (suelo o más dolores todavía o trayecto de carretera medio jugándote la vida –sobre todo a partir de Montijo) ha sido lo constante desde Octubre-Noviembre-Diciembre. Pero lo positivo es que cuando estas en casa…¡todo se dulcifica! Y es que lo que no te mata pues te hace más fuerte.


En fín, ahora lo importante es volver otra vez a la acción en enero una vez recupere la salud que todavía no dispongo. Gracias a Dios que en navidad se come mucho, por lo que mientras el resto se dedica a quemar grasas, en mi caso no será de igual modo. Mis prioridades son pagar las muchas deudas de tantas deudas extranjeras y, si todo va bien, marcharme a Sudamérica o Asía en un plazo de dos a tres años. Veremos el porvenir de este “Camino” de la vida como se desarrolla, y que ahora comienza. Seguro que, como pasó mientras era peregrino, algo o alguien sobrenatural me ayudarán a lograr este nuevo objetivo. Sea como sea, agradecimiento nunca faltará por todas las cosas buenas (¡y malas también!) que Dios me ha dado hasta ahora, más las que quedan aún por recibir.

Gracias por leerme. ¡Que Dios te bendiga!
¡Que pases una Feliz Navidad y un próspero 2012 en compañía de los tuyos!
Sinceramente,
Miguel

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