Hola a todos de nuevo,
¡Por fín hemos llegado a Pamplona! ¡Mi amigo Juan Pablo y yo lo hemos conseguido! Tanto la subida como bajada de los Pirineos no ha sido nada fácil, pero después de muchas penalidades llegamos a nuestra primera parada del Camino. Tanto sacrificio ha tenido premio, la enorme alegría por el trabajo bien hecho.
No ha sido una meta fácil, especialmente ayer. Hace dos días comimos butifarra en mal estado, por lo que nos pillamos una pequeña intoxicación a 15 km de Pamplona, con su respectiva diarrea y fiebre. Juanpa aguantó hasta Villaba. La verdad es que el pobre tenía una mala cara cuando llegué a su casa de Sancho El Fuerte; sin embargo, la cara de felicidad por haber logrado su meta, me demostró que todo sacrificio siempre tiene su recompensa, pasen las penalidades que pasen (¡se sobreentiende que en la vida también!).
La llegada a Las Ventas (Frontera Franco-Española) no fue fácil. Un montón de barrancos y pendientes de 70 grados nos aguardaban, sin nosotros sospecharlo. Es aquí cuando las dudas te saltan constantemente sobre tí mismo: que si debería haberme quedado en casa, que si seré capaz de llegar a Santiago, que si podré luego volver a casa...el cuerpo es débil pero el espiritu debe ser fuerte. Palabras que me animaron a continuar, quizás a paso más lento, pero como las tortugas, ¡seguro!.
Nuestra primera noche (aparentemente) tampoco fue facil, aunque afortunadamente estuvimos muy bien protegidos con nuestras provisiones, por lo que pudimos afrontar nuestra primera tormenta de aguanieve sin ningún problema. A la mañana siguiente (amanecimos en Varcarlos, solo por recordar), con las fuerzas repuestas creímos que iba a ser cosa de coser y cantar el llegar a roncesvalles, aunque ingenuos de nosotros, logramos nuestro objetivo entre ocho y diez horas más tarde de continua caminata. Todo el trayacto en nuestro segundo día fue de subida hasta que encumbramos el monumento a Roldán, sobrino de Carlomagno, que murió sobre esas colinas "aparentemente" sobre el 776 AD. El resto fue ya bajada hasta Roncesvalles, y así terminó nuestro segundo día: en el Real Hospital de Roncesvalles, lugar cerca del museo donde se guardan las cadenas originales que conforman el escudo de Navarra, ganadas por las tropas de Sancho Mayor de Navarra (¡eso creo, me tengo que informar mejor!) en las Navas de Tolosa, actual Tolouse, contra los moros, lo que supuso el inicio de la reconquista de España por manos cristianas, al marcar un antes y después en la historia de España. También es digno de reconocer que sin la ayuda de otros pueblos de Europa como los Francos, tal proeza hubiera sido prácticamente imposible de realizar. Fue la fe de esos hombres y mujeres que atravesando peligros como lobos, osos o salteadores de caminos, hicieron realidad el formar España como país, además de fomentar el peregrinaje a la tumba del Apóstol Santiago.
Bueno, os resumo por último como fue el día de ayer. Tanto Juan como yo tuvimos todo el día diarria y fiebre. El dejo la tienda de campaña sobre las diez de la mañana. Camino hasta Villaba y de ahí cogió la Villavesa (autobus regional) hasta Pamplona. Hizo bien, por que sinceramente... ¡se le veía mucho peor que yo! Por lo que a mí atañe, deje la tienda de campaña a las tres de la tarde. Con las pocas fuerzas que tuve, y a paso más que lento -lentísimo- llegué a Pamplona cinco horas después. El gozo de estampar mi mano en el cartel de "bienvenidos" (¡bien lo saben los viejos de la zona!) fue suficiente para darle gracias a Dios de haber llegado sano y salvo a casa. Antes fui a casa de mi amigo Juan Pablo para saber como estaba, y de paso ver a su bebita y mujer. Después de compartir experiencias, anécdotas y unas cuantas fotos llegué a casa de mi hermana Almudena, donde afortunadamente su hospitalidad fue suficiente para curar los males de una butifarra mal conservada.
Bueno gente, eso es todo por el momento. Hoy lo que he hecho sido levantarme muy tarde, y la buena noticia es que la fiebre ha remitido. La ropa sucia ya esta limpia, y he comido mucho para recuperar fuerzas. Puedo decir que estoy prácticamente al 100%, así que mañana retomaré otra vez el Camino, cuya 2da etapa será Puente la Reina, pueblito con el puente medieval más espectacular (desde mi punto de vista) de toda España. Espero que todo vaya bien, aunque sin la compañia de Juan todo será un poco más raro, aunque perfecto también para meditar, andar más a mi ritmo (el suyo es inalzanzable) y disfrutar de la hospitalidad de tierras navarras, antes de entrar en riojanas. Si dios quiere (ya que ando faltísimo de internet, menos ahora gracias a mi hermana) os pondré mi siguiente post en logroño, ciudad que aún no conozco y con mucha historia por desenvolver.
Un saludo a todos y que Dios os bendiga!
Miguel
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